El modelo de negocio no es algo nuevo. Desde el inicio de cualquier actividad empresarial, la empresa ha tenido que diseñar modelos de negocio para explotar las oportunidades que identificaba en el entorno. En consecuencia, la historia del mundo empresarial está llena de invenciones e innovaciones y los mismos no han sido una excepción. Unas veces son consecuencia de los cambios tecnológicos, y otras, de cambios de otro tipo, como puede ser la identificación de necesidades poco o mal cubiertas. Por ejemplo, los servicios de paquetería rápida que competían inicialmente con el servicio de correos, pensado como servicio público y que no daba buena respuesta a algunas necesidades de las empresas; o el alquiler de remolques para facilitar el traslado, muy común en Estados Unidos y, en su momento, con poca cobertura. «Los cambios ofrecen oportunidades y los empresarios y emprendedores diseñan modelos de negocio, a veces nuevos, para explotarlas con mayor efectividad que las alternativas disponibles o sustitutivas» decía hace años Peter Drucker.
Si bien es un concepto «antiguo», el modelo de negocio hoy en día está de moda, y seguramente por buenas razones. Entre éstas cabe destacar una notable aceleración en la presencia de nuevos modelos o lógicas distintas de competir (crear y capturar valor) con presencia en los sectores más diversos. Estábamos acostumbrados a que la innovación en estos modelos estuviera asociada a nuevos negocios, a nuevas actividades empresariales no existentes anteriormente, a nuevas tecnologías… Esto producía una rápida imitación y, por tanto, también competencia entre empresas similares en su lógica subyacente. Pero, actualmente, vemos una variedad creciente de competencia simultánea con modelos de negocio distintos en multiplicidad de sectores. Hay mayor espacio para la innovación y, aun más importante, la competencia relevante se basa menos en la imitación y más en la sustitución o, lo que es lo mismo, en la utilización de modelos de negocio dispares para hacer frente a unas mismas necesidades, es decir, la unidad de negocio.
El mundo actual no se compone sólo de tecnología. Un segundo tipo de cambios que podemos destacar son los demográficos, que abren nuevas oportunidades o ponen en evidencia otras obsoletas que hoy pueden ser cubiertas, cuando antes era más difícil (quizá, de nuevo, gracias a alguna tecnología). Por ejemplo, las nuevas dinámicas familiares conllevan un importante crecimiento en las comidas precocinadas, lo que, a su vez, también supone importantes cambios en toda la cadena alimentaria. Éstos se superponen a las mayores demandas de trazabilidad, la mayor presión sobre los precios, la mayor atracción a lo natural
Con aportaciones de documentos del IESE BS, seguiremos charlando sobre el tema más adelante.
