Los que dedicamos nuestro tiempo al trabajo con Empresas Familiares siempre insistimos en que este tipo de empresas son problemáticas por naturaleza, por su constitución, este tema ha sido perfectamente explicado por varios autores, en muchos libros, publicaciones escritas, blogs, podcasts y diferentes documentos en las redes sociales.
Pero los consultores que trabajamos de cerca con las familias empresarias y este tipo de empresas, sabemos que esa misma estructura contiene en sí misma fortalezas, que, transforman a la Empresa Familiar en una organizaciones fuertes.
Ese tesoro como comentan y escriben expertos en la materia, es el sistema de gestión y la relación que cada uno de los integrantes mantiene con la empresa. A medida que la empresa crece se incorporan más integrantes (hijos, nietos, políticos) a la familia y se generan distintos tipos de intereses y relaciones con la empresa.
Cuanto más grande es la empresa, mayor es el conflicto de intereses.
Cuando el conflicto aparece, el consultor pretende entender cuáles son los intereses de cada uno de los involucrados, casi siempre son intereses encontrados, y lo peor es que todos tienen razones valederas para mantener su posición. Es por esto que los conflictos en las Empresas Familiares, son muy difíciles de resolver y, generalmente, terminan destruyendo a la familia, a la empresa o a ambas.
En la empresa pequeña y mediana es importante atacar las cuatro fuentes de conflicto que siempre aparecen en las empresas familiares: Definir una visión compartida, definir estructura y funcionamiento de los órganos de gobierno, definir un plan de sucesión y ayudar a la familia empresaria a salir de las trampas del crecimiento.
Pero en las empresas grandes el foco de la consultoría debe cambiar.
Hay muchas prácticas que este tipo de empresas ya tiene perfectamente definidos, por algo llegaron a esos tamaños. El consultor solo debe verificar que esas prácticas no sean destructivas a largo plazo.
El mayor énfasis debe ser puesto en dos aspectos fundamentales.
corroborar que la visión es compartida por todos los integrantes de la familia empresaria, de no ser así, replantear la misma a fin de que todos estén compenetrados y comprometidos con la misma. Esto es lo que pretende asegurar que cada uno de los miembros de la familia empresaria priorice el tratar de alcanzar este objetivo superior, a sus intereses individuales de corto plazo.
La definición de la visión debe ser acompañada de la definición de los valores que la familia empresaria se compromete a afianzar y adquirir para transmitirlos a las futuras generaciones. El otro foco debe ser puesto en el armado de la arquitectura de los órganos de gobierno corporativo.
Gobierno Corporativo
Según Wikipedia: “Un buen gobierno corporativo provee los incentivos para proteger los intereses de la compañía y los accionistas, monitorizar la creación de valor y uso eficiente de los recursos brindando una transparencia de información”.
“ Lo importante es destacar que el gobierno corporativo no es un instrumento individual sino más bien un concepto que incluye el debate sobre las estructuras apropiadas de gestión y control de las empresas. También incluye las reglas que regulan las relaciones de poder entre los propietarios, el consejo de administración, la administración y, por último, pero no por ello menos importante, partes interesadas tales como empleados, los proveedores, los clientes y el público en general.” (N.R. Narayana Murthy, presidente del Comité sobre Gobierno Corporativo, Junta de Valores y bolsa de India, 2003).
En las empresas familiares el gobierno corporativo es el instrumento que asegura que en el camino de construir la visión, cada uno de los involucrados con la empresa familiar reciba lo que es justo. En los involucrados consideramos a los familiares, los directivos no familiares, los empleados, los clientes, los proveedores y la comunidad.
La estructura adecuada de gobierno corporativo de la empresa familiar es aquella que asegura el equilibrio de poder entre las ramas familiares a través de las sucesivas generaciones. En estas empresas se debe considerar, además, el gobierno de la familia. El consejo de familia adquiere una relevancia singular como diseñador y centinela del funcionamiento del gobierno corporativo.
