Una de las principales tareas del Consejo es asegurar que la empresa alcance los resultados deseados, que sea competitiva, cuidadosa en el uso de los recursos que usa y responsable con quienes intervienen en la operación de la empresa. Además de ayudar y orientar al cuerpo directivo, principalmente al Director General, en la toma de decisiones.
Este órgano está conformado por directivos -de la familia y externos- y consejeros independientes profesionales, quienes se ocupan del buen funcionamiento de la compañía en el corto y largo plazo. Parte de su labor es establecer las reglas en la relación familiar; es decir, qué papel tiene cada uno de los integrantes, lo que está permitido y lo que no.
- En el caso de las empresas familiares, el Consejo debe incluir un representante de cada una de las divisiones genealógicas de la familia, para que todos los miembros tengan voz y participen en cada una de las decisiones.
- Lo más recomendable es que al momento de conformarlo contemples que el número integrantes sea impar, para evitar empates al momento de votar alguna propuesta, salvo que sea un consejo consultivo donde sólo hay voz, no voto de parte de los consejeros independientes. Lo más común es que sean entre cinco y 11 personas, dependiendo del tamaño de la empresa. El Presidente generalmente es el fundador de la compañía -aunque no es lo más recomendable-. En el caso de que por consenso se llegue a la decisión de que el consejo esté integrado por un número par y en alguna votación exista empate, el voto de calidad será del presidente del Consejo.
- En todo Consejo de Administración es importante que algunos de los miembros sean externos a la familia (son los llamados «consejeros independientes”), para así mediar en cuestiones que tengan que ver con el apellido y también para analizar las situaciones con una óptica objetiva.
- Cualquier candidato para ocupar un lugar dentro del Consejo debe pasar por un proceso de selección, no debe estar ahí sólo por el hecho de ser familiar, amigo o compadre, pues en ese caso correrías el riesgo de que a todo diga que sí y esa no es la finalidad. Deben ser personas con experiencia, incluso en otras áreas a la que pertenecen en la compañía. Considera que es indispensable que sean personas honestas y responsables. No los elijas porque conozcan mucho el producto o servicio que ofrece la compañía, sino porque su experiencia contribuya al crecimiento del negocio.
En adición, para profesionalizar tus procesos y hacer más competitiva tu compañía, puedes seguir estas cuatro recomendaciones:
1 Generar mandos medios competentes.
2 Crear un organigrama funcional, con descriptivos para todos los puestos. Que la gente que los ocupe esté ahí por la capacidad que tiene y no sólo por los lazos familiares.
3 Implementar políticas y sistemas de remuneración con base en las capacidades de cada persona.
4 Tener políticas de contratación iguales para los externos y para los familiares.
