Director con propósito, polifacético. Segunda parte.

El empresario actual es polifacético, enfrenta diversas realidades, sin embargo mantiene un enfoque de propósito, sabe cómo debe «sonar» la obra que dirige. Por ejemplo,  Jeff Bezos tiene como meta que todo producto pueda ser comprado a través de Amazon (inclusive con Amazon fresh, los víveres del mundo).

Elon Musk trabaja para que el mundo sustituya a los hidrocarburos con una manera absolutamente distinta de movilidad.

Trazar el enfoque o la trayectoria requiere espacios de reflexión, de pensamiento, de estudio de los problemas y de una serena conclusión, requiere hacer bocetos, imaginar el sonido final. Esto parece imposible en un mundo de interconexión en tiempo real. Darse el tiempo –verdaderamente tiempo– para pensar exige la serena habilidad de abstracción y de silencio. No es evadir, es dar frescura y fondo a nuestras ideas.

La muerte lenta de una empresa está, por un lado, en la pasividad que aniquila la competitividad, y por otro lado, en el exceso de actividad que dispersa y confunde. Ser empresario exige ser polifacético, adaptable, versátil y flexible para enfrentar situaciones tan diversas en un mundo que demanda actuación inmediata, agilidad y carácter.

El empresario polifacético enfrenta diversas realidades; todos los días atiende aspectos críticos de mercado, del entorno, competitividad, relaciones, y de forma muy especial, de gestión de personas, tema complejo en todas las empresas y en todos los mercados.

Ser polifacético es un mandato, es condición de los liderazgos modernos, ser polifacético enriquece, inspira y apasiona, pero a la vez, si está mal encauzado, puede destruir y aniquilar a una empresa. Como nunca nadie ha dicho que ser empresario y director general (CEO) sea tarea sencilla, ser un empresario polifacético es uno de los retos más profundos que nos ha tocado vivir en este nuestro mundo de hoy.

Publicado originalmente en la revista ISTMO el 6 de junio del 2018.

Continuamos ……….