Aproximadamente el 80% de las empresas familiares no van a superar la transición de la segunda generación.
Transformar y mantener a los hermanos en un equipo de trabajo es importante y critico para tratar de evitar ser parte de estas estadísticas.
Una empresa de hermanos se puede constituir como resultado de dos situaciones:
(a) Por sucesión y
(b) Por asociación voluntaria entre ellos para emprender algún nuevo negocio.
En ambos casos, es necesario que los hermanos, o parte de ellos, se transformen y/o mantengan como un equipo de trabajo, en un grupo de personas que unidos por lazos de sangre, acuerdan formalizar y compartir la misma visión, misión, metas y reglas con respecto a los negocios de los cuales son y/o serán propietarios. Si bien, lograr lo anterior requiere asignar algunos recursos, especialmente tiempo, está demostrado que el esfuerzo vale la pena.
La posición de no afrontar la sucesión y/o la conformación de los hermanos en un equipo, es riesgoso, puede implicar: pasar rápidamente de lo óptimo a lo pésimo; transformar la unión en desunión; volver el compromiso en abstención; convertir los intereses comunes en intereses en conflicto; pasar de una autoridad reconocida a grupos divididos; transformar la confianza mutua en recelo, la comunicación en murmuración, la compenetración en odio personal y la flexibilidad en rigidez al cambio , lo anterior usualmente tiene como consecuencia la desaparición del negocio, o la pérdida de una parte del patrimonio familiar.
La transición generacional está muy ligada al proceso de sucesión, el cual por su naturaleza y características, requiere de análisis, planeación y preparación, pues es una de las razones por las cuales los negocios familiares desaparecen.
Cada empresa familiar es única y diferente, lo que si tienen en común es la alta tasa de mortandad, y las recomendaciones genéricas para afrontar los procesos de la interacción de familia y empresa: participar en la elaboración e implantación del protocolo y preparar la sucesión.
Preparar la sucesión o elaborar el protocolo evita o previene que la familia se convierta en un factor de riesgo para su propia empresa, y colabora en transformarlos en una Familia Empresaria, es decir un grupo de personas, con vínculos familiares entre ellos, que promueven la implantación de buenas prácticas y el desarrollo de las ventajas competitivas en los negocios de los cuales son y/o serán propietarios, entendiendo que estas empresas son y/o serán fuente de generación de valor para ellos.
Resumen de varios estudiosos en la materia. Seguimos en contacto.
