Una empresa familiar que quiera asegurar su supervivencia de generación en generación necesita dotarse de sistemas de gobierno corporativo que atiendan simultáneamente a la buena marcha del negocio y a la armonía familiar y en este contexto debe plantearse cómo debe ser el consejo de administración que ha de tener.
Obviamente el consejo deberá adecuarse a dimensiones como:
* La generación
* El tamaño de la empresa
* El tamaño de la familia y sus relaciones interpersonales.
Entendido como un órgano regido por los principios de transparencia, especialización, colegialidad, unidad y eficiencia, en cualquier tipo de empresa un Consejo de Administración ha de representar los intereses de los accionistas y asegurar el cumplimiento de los requisitos legales vigentes. Pero en el caso de una empresa familiar se suma otra responsabilidad importante que lo convierte en el principal órgano donde, a parte de la Estrategia, discutir y entender los grandes temas de la empresa familiar como son la Visión, Misión y Valores.
Para poder actuar con criterio y eficiencia, el Consejo deberá estar dotado de procesos de supervisión y toma de decisiones transparentes y justas. Lo anterior, en muchos, casos implica la incorporación de asesores externos, directivos no familiares y consejeros externos independientes, que junto a los consejeros familiares han de proporcionar información y juicio crítico al propietario-directivo acerca de su desempeño y de su equipo, supervisar y monitorizar las acciones directivas y ayudar a los propietarios a mantenerse firmes en las decisiones buenas para la empresa, evitando que presiones procedentes del ámbito familiar puedan interferir en lo más conveniente para el negocio.
¡Feliz Año 2022!
