La remuneración de Directivos y Consejeros.

Una combinación justa entre experiencia y valor agregado.

En los últimos años han abundado los comentarios acerca de la importancia
de determinar una compensación justa y competitiva en todos los niveles de
la empresa, sobre todo para los puestos clave del núcleo donde se toman las
decisiones importantes y donde se fija el rumbo de una organización, como es el
caso de los directivos y los miembros del Consejo de Administración.

Todo aquel que se desempeñe en el ámbito empresarial de nuestro país ha
sido impactado en algún momento por las secuelas del robo de talento, la ley
Sarbanes-Oxley, los Acuerdos de Basilea, el modelo de control interno COSO II/
ERM (Enterprise Risk Management, para aquellos versados en estos temas de
control interno y administración de riesgo), y por el Código de Mejores Prácticas Corporativas. Lo que buscamos con la contratación y retención de directivos y consejeros, desde la perspectiva de PricewaterhouseCoopers México, es garantizar la creación de valor, así como incrementar la confianza de los accionistas en la organización, en la información emitida y en las estrategias emprendidas por la administración con el objetivo de evitar la disminución en el valor de sus acciones. En México hay quien piensa erróneamente que estos son conceptos que aplican sólo para empresas multinacionales, para las que cotizan en bolsa, o bien, para aquéllas que por su tamaño y complejidad organizacional los requieren. Sin embargo, este tipo de prácticas orientadas a crear valor y a fortalecer la dirección de las empresas no es privativo de los grandes jugadores corporativos.

Cabe recordar que más del 80% de las empresas de nuestro país son catalogadas
como Pymes, aún y cuando su ingreso y operaciones sean considerables; de estas compañías la gran mayoría son empresas familiares; y están compitiendo por el talento, más que por los productos que ofrecen.

Marcos de referencia.
Para poner en marcha una buena administración, es necesario que el directivo
conozca algunos temas de gobierno corporativo, y como referencia obligada
el Código de Mejores Prácticas Corporativas (CMPC), emitido por el Consejo
Coordinador Empresarial. Este documento (en la versión revisada en 2006), así como la Ley del Mercado de Valores, recapacitan sobre conceptos de administración y de órganos de control que deben integrar los comités, que, dicho sea de paso, resultan obvios en lo relativo a los temas de los cuales deben hacerse responsables, pero que se vuelven nebulosos al momento de ponerlos en la práctica por la especialización y la experiencia que se precisa de parte de sus integrantes.
Cuando hablamos de formar el Consejo de Administración y los comités encargados de finanzas, planeación, auditoría, evaluación y compensaciones, surgen más preguntas relacionadas con el buen funcionamiento de estos órganos de control, y que los directivos tienen que resolver. Por poner un ejemplo: ¿Cómo buscar a los integrantes de estos consejos y comités? ¿Cuál es el perfil idóneo para los consejeros? ¿Cuál es la remuneración adecuada para los consejeros? Y sí hablamos de las direcciones, debemos considerar como mínimo la de Finanzas, Recursos Humanos, Ventas y Mercadotecnia y la de Operaciones.
Al internarnos en este tema, aparecen otras inquietudes: ¿Cómo mantener
competitivo el sueldo de mis directivos? ¿Estarán en el promedio del “mercado”? ¿Me los puede robar otra empresa ofreciéndoles un mejor paquete de compensaciones? ¿Cómo integro este paquete?

El paquete de un directivo debe constituirse por un sueldo base, incentivos a largo plazo (acciones), compensación garantizada (aguinaldo, prima vacacional, previsión social, fondo de ahorro), beneficios (automóvil, seguro de gastos médicos mayores y menores, seguro de vida, retiro, pagos de escuela para hijos, celular ilimitado, estacionamiento) y compensación variable (bonos, incentivos).
PWC México.