Dicen los especialistas que la función más importante del líder de una organización, es mantener lo principal y prioritario, como lo principal y prioritario. Y es que son tantos los factores que pueden desviar una persona o empresa del camino que ha elegido forjarse, de los principios que guían su conducta, o de los criterios que nutren sus decisiones, que el director/ejecutivo de empresa requiere acompañar la fortaleza de carácter con la virtud de la consistencia.
¿Cómo nutrir esa capacidad? ¿Cómo fortalecer la capacidad de mantenernos consistentes, cuando el entorno promueve el relativismo en muchas esferas de la actividad humana y de la función empresarial? Aquí les doy tres hábitos para la reflexión:
- Empieza lo que terminas. Así de simple y así de complejo. No dejar las cosas en espera indefinida.
- Significa lo que dices. «Say what you mean» suelen decir en inglés. Supone la virtud de poder verbalizar, adecuada y claramente, lo que realmente estás pensando. La capacidad de ser directo cuando corresponde y asertivo cuando la circunstancia lo requiere.
- No digas una cosa y hagas otra. Alinear el decir con el hacer es la columna vertebral de la consistencia, es el alimento de la confiabilidad.
Nos leemos pronto de nuevo.
