El sentimiento en las decisiones de la empresa es importante y nuestro segundo cerebro «el estómago» en muchas ocasiones – más de las que podemos darnos cuenta – trabaja para nosotros y debemos estar atentos al mensaje que nos envía, por ejemplo:
- Cuando vamos a contratar a una persona y ocupará un nivel gerencial.
- Cuando estamos frente a un nuevo negocio difícil de evaluar.
- Cuando necesitamos consejo sobre algo incómodo en relaciones con terceros, como por ejemplo nuestros socios, prospectos complicados o tratos con gerentes de la empresa.
Los siguientes pasos son importantes y hay que considerarlos:
- Tomar una pausa y escucharlo….. al estómago.
- Hacer un esfuerzo por racionalizar la decisión.
- Una vez que pudimos ponerlo en blanco y negro y lo entendemos, tomar una decisión.
El estómago es un buen asesor y no cobra caro. No hagas negocios en los cuáles esta intuición – que aquí llamamos nuestro segundo cerebro – te dice que te retires a tiempo.
Les agradezco su atención y nos vemos pronto.
