Del pensamiento al sentimiento y después a la acción.

Analizando mi pasado viaje a Asunción, Paraguay, me doy cuenta de lo difícil que es para los empresarios, dueños de empresas de familia, la afirmación que hago en el título de este blog. Pero no sería justo si no extendiera esta situación como un hecho que se presenta en muchos países de Latinoamérica.

Es usual que cuando estoy platicando con empresarios que hacen cabeza en sus empresas y son líderes y debo agregar son muy exitosos, operativamente han hecho muy bien las cosas y ocupan una posición destacada dentro de los sectores en los que participan, les cuesta mucho trabajo distinguir renquee parte de la estructura de gobierno de sus empresas tiene que tomar y diferenciar sus decisiones.

Cuando hablamos de la importancia que tiene que elaboren un protocolo de familia para asegurar hasta donde sea posible y adecuado a las leyes de cada país, que prevalezca la armonía familiar y que haya una adecuada rentabilidad, conviviendo con la visión compartida que es necesaria y que nos lleva a operar con formalidad, estableciendo los roles que debemos de tener para asegurar una sucesión tranquila y exitosa, todos están de acuerdo conmigo que es un tema se suma importancia, pero pasar de este pensamiento y generar los sentimientos adecuados para pasar a la acción, cuesta, les cuesta mucho.

Siempre será mejor prevenir que lamentar, sobre todo cuando están de por medio muchos años de construir una empresa, sacrificios de todo tipo. Mi recomendación siempre será que inicien sus protocolos de familia de una manera sencilla, práctica y después de llevarlos a la acción, se irán mejorando paso a paso.

Me dió gusto saludarlos y saludarlas, seguimos en contacto.